Cualquier deporte de resistencia depende directamente de la fuerza que apliquemos en cada gesto específico. Esto significa que el factor limitante o la cualidad principal de cada movimiento en el agua depende directamente de nuestra fuerza.
Si no somos lo suficientemente fuertes, no podremos aplicar la fuerza necesaria en el agua ni mantener longitudes de brazada amplias.
Esta fuerza necesaria viene determinada, no solo por el tiempo que tengamos para aplicarla (durante el recorrido de la brazada a un ritmo determinado), sino también por la inestabilidad del medio en que la aplicamos (el agua).
Como mejorar la fuerza en el estilo mariposa: Guía paso a paso
Por ello, es fundamental comenzar entrenando la fuerza en seco, en primero lugar mediante ejercicios generales pero útiles, es decir con mismos movimientos (conexión de grupos musculares) que utilizamos en el nado, posteriormente, trasladamos ese trabajo a otros movimientos que aplican la fuerza en gestos parecidos al nado, pero en seco (gomas elásticas, bancos isocinéticos, etc) para luego trasladarlos al agua con gestos específicos que nos ayuden a aplicar la máxima fuerza posible/necesaria al diferentes ritmos de nado, tanto educativa como funcionalmente hasta llegar al mismo ritmo de la competición.
Esta fuerza útil se entrena, desde este punto de vista, a diferentes intensidades, en función del tipo de trabajo que queramos realizar.
Si el objetivo es mejorar la velocidad en distancias cortas o largas, el entrenamiento se diseña considerando esas distancias y los descansos adecuados, como si estuviéramos trabajando la resistencia específica para cada caso, incluida la supra velocidad (velocidades por encima de los rangos y aplicaciones de fuerza por encima de las necesidades reales de la competición)
Para ello, podemos utilizar distintos materiales como paracaídas, manoplas, power tower, gomas elásticas… En el caso de la supravelocidad con poleas, gomas asistida o canales de flujo hidrodinámicos (flume).
Cada uno de estos elementos ofrece un tipo diferente de resistencia o potencia-RFD (usamos este término para mejor entendimiento. En todo caso no podría considerarse tanto por el término en sí- RFD, como porque no existe una aplicación directa de fuerza en el agua, por no ser una superficie estable), permitiendo adaptar el entrenamiento a nuestros objetivos.
Además, podemos realizar una transferencia del trabajo con material al trabajo sin material. Por ejemplo, si buscamos mejorar la fuerza máxima, podemos hacer pocas repeticiones con manoplas y paracaídas dentro de un gesto específico en el agua.
Luego, retiramos el material e intentamos completar la misma distancia con el mismo esfuerzo, pero sin asistencia, optimizando así la aplicación de la fuerza en la competición. Esto se consigue por una mayor aplicación de fibras musculares que rompen la economía de esfuerzo (potenciación post-activación), como por el elemento educativo de gestión del esfuerzo directo al nado habitual a ritmos de competición.
