Por Tomás Hernández, Entrenador Superior de Natación
En Tenerife Training desarrollamos, un año más, los grupos reducidos de entrenamiento técnico, una modalidad pensada para deportistas que necesitan un refuerzo específico o una explicación más completa de aspectos concretos de su técnica. Este formato nos permite trabajar con mayor profundidad elementos el nado en cada estilo, como las salidas, los virajes de cada estilo y el nado subacuático.
Una metodología basada en la neurociencia
Nuestra metodología toma como referencia los avances más recientes en neurociencia aplicada al deporte. El objetivo es adaptar los ejercicios de forma continua a los problemas técnicos que presenta cada deportista, buscando soluciones a través de la variabilidad y la progresión adecuada de tareas. Así, cada ejercicio se plantea como una pieza dentro de un proceso que facilita la comprensión del concepto técnico que estamos trabajando.
Por ejemplo, si detectamos un problema en la posición del cuerpo durante el nado de crol, seleccionamos ejercicios específicos que permitan al deportista entender y sentir la posición correcta. Estos ejercicios pueden ser progresivos, regresivos o combinados, siempre orientados al mismo objetivo técnico.
Grupos reducidos para una atención eficaz
El trabajo se desarrolla en grupos de máximo seis personas. Este formato permite ofrecer una atención personalizada sin llegar a la fatiga excesiva que supondría una clase individual de larga duración. En sesiones de hasta dos horas, el sistema nervioso necesita pausas para asimilar información, por lo que la dinámica grupal favorece tanto el descanso adecuado como el aprendizaje.
Además, los deportistas aprenden mucho por imitación. Ver cómo un compañero corrige un error facilita que otros identifiquen y entiendan mejor sus propios fallos.
Sincronía entre teoría y práctica
Cada sesión combina una pequeña parte teórica con la práctica inmediata en el agua. No buscamos nadar grandes volúmenes, sino comprender el movimiento para trasladarlo de forma correcta al entrenamiento habitual del club. Lo importante es que el deportista entienda qué está haciendo y cómo debe trasladarlo al nado completo.
La variabilidad técnica es esencial: la técnica es un proceso, no un estado fijo. A medida que el deportista crece, se fortalece y cambia físicamente, necesita adaptar su técnica, y estas sesiones periódicas permiten realizar esos ajustes de forma progresiva.
Tecnología para mejorar la propiocepción
La natación es un deporte de sensaciones, y los deportistas no pueden verse a sí mismos mientras nadan. Para mejorar la propiocepción, utilizamos cámaras externas y un canal de flujo hidrodinámico que permiten ver y analizar la técnica en tiempo real. Esto ayuda a corregir percepciones erróneas y a comprender de forma visual qué debe modificarse en el movimiento.
Criterios para organizar los grupos
Los grupos se organizan para que sean homogéneos en nivel. Cualquier deportista en competición puede acceder, y, si es necesario, podemos realizar una pequeña prueba para determinar el mejor grupo para cada uno. El objetivo es que todos los integrantes avancen al mismo ritmo y trabajen contenidos similares.
Deportistas que acuden a los grupos reducidos
Suelen presentarse distintos perfiles de deportistas. Algunos acuden puntualmente para preparar un objetivo concreto, como una mínima o una mejora específica. Aunque es posible trabajar en estos casos, recomendamos hacerlo con antelación suficiente. Si el deportista llega demasiado cerca de la competición, puede generar una “parálisis por análisis”: pensar demasiado en la corrección técnica durante la prueba, lo que afecta negativamente al rendimiento.
Lo ideal es acudir de forma periódica, permitiendo que el deportista integre los cambios en su entrenamiento habitual y los automatice antes de la competición.
Polivalencia a través del trabajo técnico
Muchos nadadores llegan especializados en un estilo, mientras que otros estilos quedan menos desarrollados por falta de volumen de trabajo. Esto impide su evolución y limita sus posibilidades dentro del equipo. Trabajar de forma específica estos estilos menos dominados permite equilibrar el rendimiento, mejorar la técnica general y preparar al deportista para pruebas individuales de estilos o para relevos.
La natación, al fin y al cabo, requiere constancia y adaptación continua. Para medir la evolución real, a veces incluso es útil trabajar otros estilos o distancias para evaluar la progresión sin la presión psicológica del “tiempo” en su prueba principal.
Conclusión
Los grupos reducidos de Tenerife Training son una herramienta eficaz para que los deportistas comprendan su técnica, la adapten a sus necesidades y la integren de forma sólida en su entrenamiento cotidiano. Gracias a la neurociencia, la tecnología y una metodología personalizada, cada nadador puede trabajar sus carencias, mejorar su rendimiento y ampliar sus posibilidades dentro del deporte.
